4 marzo, 2019

Alejandro Villalobos

De cables a lo inalámbrico. De lo análogo a lo digital y satelital. El avance de la tecnología lleva a las telecomunicaciones a un reto de calidad, más allá de lo que tenemos a simple vista. Lo que está detrás de una mejor imagen y sonido, y una entrega de datos rápida y eficiente no es cosa simple.

La inversión en materia de telecomunicaciones es tan importante como los pasos que dan científicos e ingenieros para, por ejemplo, almacenar más datos en chips cada vez más pequeños, o para mejorar la recepción y calidad de esos datos.

El sector de las telecomunicaciones es de vital importancia en las economías de Latinoamérica, con una participación actual en el producto interno bruto general de 2,6%.

En los últimos 20 años la vida ha cambiado tanto como la forma de comunicarnos. Latinoamérica, con rezago, se unía a la vorágine que hoy no se detiene. Hubo una época en la que los teléfonos celulares no existían y para hablar con otras personas teníamos el teléfono fijo en casa y algunos públicos en la calle. El correo no era electrónico, sino físico, y lo llevaba un cartero a la puerta de tu casa. Era raro tener televisión por cable en el hogar, por problemas de acceso y precios. El internet y las computadoras no eran comunes.

Las cosas fueron cambiando. El internet se fue expandiendo, las computadoras se volvieron populares y portátiles, surgió el WiFi en el año 2000, la conexión inalámbrica por excelencia, la televisión satelital y digital, que se hizo accesible a más personas en la región, con mejor calidad y mayor diversidad de canales y opciones.

Poco a poco la telefonía se volvió móvil, se enviaron los primeros mensajes de texto en 1993, las PDA de Palm dan el gran salto y comienzan a popularizarse, después BlackBerry revolucionó el mercado con sus teclados QWERTY y su gran capacidad de comunicación, para darle paso a los teléfonos inteligentes, que alcanzaron la cúspide con el primer iPhone en 2007.

Desde entonces son normales los celulares con pantalla táctil, conexión permanente a correo electrónico, redes sociales y la web, con cámara de altísima calidad y muchas más funcionalidades.

La globalización ha permitido que Latinoamérica esté al día con la actualización tecnológica, de la mano con la inversión, que cada año aumenta y es una parte importante de la economía de cada país.

Por ejemplo, la fibra óptica, introducida de manera comercial en Estados Unidos en 1970, llegó a América Latina 21 años después; la telefonía móvil analógica demoró seis años; pero los datos inalámbricos demoraron tan sólo un año. Es una brecha cada vez más pequeña.

La inversión en telecomunicaciones es una de las razones por las que esa brecha es más pequeña. Según datos del Banco Mundial, en 1990 la cifra fue de un poco más de 4 mil millones de dólares, con un pico importante en 1998 de casi 38 mil millones de dólares, estabilizándose en la década de 2010 en los 25 mil millones de dólares.

Y eso es lo que hace que los servicios sean mejores, casi como en países del primer mundo. El caso de la televisión por suscripción es uno de los mejores ejemplos de la buena salud de las telecomunicaciones. En 2014, la región tenía 66 millones de usuarios y se espera que para finales de este 2017 sean más de 100 millones. Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú y Venezuela representan 87% del total del mercado.

Hacia adentro de la televisión paga, se sabe que la televisión satelital cuenta con de con 32,8 millones de clientes, la tv por cable con 31,6 millones. Los usuarios de televisión por Internet (IPTV) suman más de 895 mil, con un aumento de 9,2% en su base durante el periodo.

Hoy la integración es tal que un suscriptor de televisión paga puede ver sus programas favoritos a través de sus dispositivos móviles, como tabletas y teléfonos, donde quiera y cuando quiera. El avance en el consumo de datos lo ha permitido.